martes, 10 de octubre de 2017

Pero al final, no podemos estar juntos para siempre

Sigo pensando en ese río en alguna parte, con el agua moviéndose muy rápido. Y esas dos personas en el agua, tratando de aferrarse la una a la otra, agarrándose tan fuerte como pueden, pero al final simplemente es demasiado. La corriente es demasiado fuerte. Deben dejarse ir, alejarse. Eso es lo que pasa con nosotros. Es una lástima, Kath, porque nos hemos amado toda la vida. Pero al final, no podemos estar juntos para siempre.

   —Kazuo Ishiguro, Nunca me abandones

sábado, 28 de enero de 2017

Música para escribir: LP - Lost On You

Wishin' I could see the machinations
Understand the toil of expectations
In your mind
Hold me like you never lost your patience
Tell me that you love me more than hate me
All the time
And you're still mine

martes, 20 de diciembre de 2016

'La máscara que llevas', ya en Amazon

Ha llevado su tiempo pero ya es oficial: "La máscara que llevas", segunda parte de la trilogía que comencé con "Collar negro, collar blanco", está al fin en Amazon.

Estos meses de documentación, horas delante del teclado e infinidad de borradores finalmente han dado sus frutos. Ha habido mucho café, muchas noches en vela y también mucha frustraciones, por qué no decirlo. Si trabajase con máquina de escribir, habría una montaña de descartes estrujados a mis pies. Otra sorpresa ha sido Venecia, una ciudad maravillosa que ha superado todas mis expectativas. Se puede afirmar sin temor a equivocarse que cualquier ficción ambientada en ella palidece ante las historias reales que encierran sus piedras. Espero haber podido transmitir un poco de esa magia en mis palabras.

Muchas gracias a Ayla por la preciosa portada, una vez más. También a todas aquellas personas que me han apoyado durante este tiempo, espero que el resultado os guste y que me acompañéis en la siguiente entrega de este viaje a través del mundo del homoerotismo, la dominación y la sumisión.

Sin más, aquí os dejo la sinopsis:
Ha transcurrido un año desde que Álex fue liberado de las garras de Eric y su organización. Desde entonces ha vivido con Peter, llevando el collar negro para él y aprendiendo a ser su sumiso. 

Sin embargo su plácida existencia se verá rota cuando la muerte de un viejo amigo en Venecia lleve al inspector de policía al otro lado del mundo. Pronto descubrirá que la ciudad de los canales esconde más secretos de los que imaginaba. La sombra de un nuevo enemigo planeará sobre él, poniendo en peligro su vida y provocando que Álex deba seguirle hasta el Viejo Continente.

Espero que la disfrutéis tanto como yo escribiéndola.

Enlace a Amazon: http://amzn.eu/5zYKRgv


viernes, 16 de diciembre de 2016

Sé como una tormenta



Sr. Bixler: "Enfundado en talento a modo de uniforme,
El rango de cada poeta es bien conocido;
Nos pueden asombrar como una tormenta
O morir tan jóvenes, o vivir solos durante años."

Mi consejo para vosotros en nuestra última clase, sed como una tormenta.

Justin: ¿A qué se refiere exactamente con eso?

Sr. Bixler: Quiero decir... sed peligrosos e impredecibles. Y haced mucho ruido.


"My Girl", 1991

viernes, 18 de noviembre de 2016

Adelanto de la portada de 'La máscara que llevas'

Ya es oficial. "La máscara que llevas" será el título de la continuación de "Collar negro, collar blanco" y contará también en esta ocasión con portada de Ayla Adams. Esta nueva entrega verá la luz, si todo va bien, en diciembre de este año.


viernes, 21 de octubre de 2016

Empieza a escribir

¿Consejo? No tengo ningún consejo. Deja de soñar y empieza a escribir. Si estás escribiendo, eres escritor. Escribe como si fueses un maldito condenado a muerte y el gobernador estuviese fuera del país y no hubiese ninguna posibilidad de indulto. Escribe como si estuvieses aferrado al borde de un precipicio, con los nudillos en blanco, en tu último aliento, y sólo pudieses decir una última cosa, como si fueses un pájaro volando sobre nosotros y pudieses verlo todo, y por el amor de dios, dinos algo que nos salve de nosotros mismos. Respira profundamente y cuéntanos tu más profundo, oscuro secreto, para que podamos secar el sudor de nuestra frente y sepamos que no estamos solos. Escribe como si tuvieses un mensaje del rey. O no lo hagas. Quién sabe, quizá tú seas uno de los afortunados que no tienen por qué.     —Alan Watts

viernes, 7 de octubre de 2016

BDSM y ficción, relación difícil

Una de las preguntas que más me hacen las personas que leen "Collar negro..." es si los collares de colores existen en realidad en el mundo de la dominación y la sumisión. Es una duda que surge incluso a aquellas familiarizadas con estas prácticas, e ilustra un problema del que no fui del todo consciente cuando empecé a escribir la novela: lo subjetiva y poco concreta que es la etiqueta BDSM, y la difícil relación que tiene con la ficción.

Para empezar me gustaría aclarar que no utilicé el término BDSM en todo el libro y fue una decisión plenamente consciente. No pretendía ceñirme a ningún protocolo ni que mi novela fuese ejemplo de nada, sino más bien todo lo contrario. Sabiendo lo saturado que estaba el género, me apetecía crear algo diferente, un mundo distópico que respondiese a la pregunta de cómo podría construirse una realidad en la que Amos y sumisos estuviesen integrados en la vida diaria. De ahí que la sinopsis comenzase con las palabras, "En un mundo en el que la dominación y la sumisión están aceptadas como algo cotidiano..." Ese sería mi reino de Oz particular, uno en el que cualquier pudiese ponerse voluntariamente un collar y convertirse en esclavo de otros.

El motivo de mi rechazo a las etiquetas tenía que ver sobre todo con mi forma de ver el BDSM. También, de paso, con evitar un debate que considero estéril. Es muy difícil decir que algo "es" o "no es" cuando en esencia se trata de una práctica íntima, un intercambio privado de poder entre dos personas. Aparte del concepto común de la entrega de uno a otro, que puede aplicarse tanto al bondage como a la dominación y al sadomaso, ¿cómo identificar a un practicante de BDSM?

Si tuviese que definirlo, diría que el BDSM es una relación entre dos adultos, que de manera consensuada definen los roles de poder que adoptará cada uno, y lo hacen siempre teniendo como base el sentido común. El grado de entrega que cada pareja adopte es decisión suya, para algunos será un juego sexual, para otros una forma de vida. Tanto eso como los fetiches y la parafernalia que empleen después son secundarios, en mi opinión. Máscaras, collares, cuero, látigos, cuerdas... nada de eso te da la potestad de considerarte "más BDSM" que otros. Quizá nunca hayas atado o azotado a tu sumiso, ni te hayas vestido de cuero, pero eso no lo hace ni mejor ni peor. Sólo refleja que cada forma de vivirlo es diferente y que todas son válidas.

El problema, imagino, surge del boom editorial que todos conocemos. En estos años las estanterías de las librerías se han llenado de títulos que aprovechan el morbo de la dominación/sumisión y su aura de práctica oscura y minoritaria. Los autores y autoras se han documentado, en algunos casos mejor, en otros peor, pero al final a todos parece que les ha tentado la idea de presentar su visión como el "verdadero BDSM". Paradójicamente, nos han puesto más fácil decir qué NO lo es, porque eso sí que está muy claro. Por mucho que se empeñen, el BDSM no es maltrato físico o psicológico, no es abuso, no es violación, no es una relación entre dos personas con traumas infantiles o ansias de venganza. Lo vendan como lo vendan, lo que la mayoría plasman en sus páginas tiene más que ver con porno maquillado que con las prácticas reales de este mundillo.

Para concluir, y retomando lo que me impulsó a escribir este artículo, diré que mi intención con "Collar negro..." siempre fue separarme de todo eso y dejar atrás fórmulas manidas, protocolos y poses de pretendido experto. Quería alejarme de lo conocido y crear algo nuevo, ya que la literatura nos lo permite. Creo sinceramente que la ficción mejora en calidad cuanto más nos salimos de lo convencional y lo previsible. Puede que haya provocado alguna sorpresa y enarcamiento de ceja por mi forma de tratar estos temas, pero asumí desde el principio que no se puede contentar a todos. Mis objetivos son sencillos: mientras las personas que lo hayan leído se hayan divertido y emocionado tanto como yo, me daré por satisfecho. Si para lograrlo tengo que romper un poco los esquemas, para eso estamos los escritores, ¿no?



Con la tecnología de Blogger.